Hola, de nuevo. Aquí me encuentro, escribiendo desde Heraklion. Espero que os guste este magnífico diálogo que, para mí, está cargado de sentido y de recuerdos. Buena suerte.
A- Atrévete a acercarte más... y te destrozaré.
B- ¿Quién eres?
A- Soy G'mork. Y tú, quienquiera que seas, vas a tener el honor de ser mi última víctima.
B- No moriré sin pelear. Soy un guerrero.
A- ¡Ah! Valiente guerrero. Lucha contra la Nada.
B- No puedo. No sé trapasar las fronteras de Fantasía.
A- Ja, ja, ja, ja, ja...
B- ¿Qué es lo que te parece tan gracioso?
A- Fantasía no tiene fronteras.
B- Eso no es cierto. ¡Mientes!
A- Pequeño necio. ¿Qué sabes tú del país de Fantasía? Es el mundo de la fantasía humana. Cada parte de su reino, cada criatura suya, no es más que en trozo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por lo tanto, no tiene fronteras.
B- ¿Por qué se está muriendo Fantasía, entonces?
A- Porque los hombres han empezado a perder sus esperanzas... y a olvidar sus sueños. Por eso la Nada avanza cada día más.
B- ¿Qué es la Nada?
A- El vacío que queda. Como una ciega desesperación que destruye este mundo. Yo lo odio y, por eso, ayudo a la Nada.
B- ¿Por qué?
A- Porque las personas que no tienen ninguna esperanza son fáciles de dominar. Y quien tiene el dominio, tiene el poder.
B- ¿Quién eres en realidad?
A- Soy el servidor del poder que surge tras la Nada. Me encargaron eliminar al único que podía haberla detenido. Pero perdí su rastro en el Pantano de la Tristeza. Se llama... Atreyu.
B- Si de todas formas vamos a morir, prefiero morir luchando. ¡Ven por mí, G'mork! ¡Yo soy Atreyu!